Baile de La Llora: Esencia autóctona del Valle Central de Aragua
09-11-2009
Simón Jesús López
slopez@elaragueno.com
El baile de La Llora, con orígenes en la parroquia Zuata del municipio José Félix Ribas, es la manifestación folklórica más autóctona del Valle Central de Aragua, una suite musical que tiene como escenario dos círculos, uno de ellos reservado para los músicos dotados de contrabajo, bandolina, guitarra, cuatro, dos cantadores tocando maracas y el carángano, a un lado del más grande es para los bailadores.
Los hombres visten camisa y pantalón blanco, pañuelo de color rojo al cuello, sombrero y alpargatas, mientras que las mujeres lucen falda ancha floreada con blusa blanca y una flor de cayena en la cabeza.
Con respecto a la danza, es una mezcla de joropo, sambina (valse) formada por seis piezas: La Sambainina, La Vaca, El Oso, La Chispa, El San Juan y La Magdalena y El Palito, aunque específicamente en Zuata, se le agrega una séptima pieza llamada Aguacerito Llanero, la cual, según algunos investigadores, no es más que la réplica del descanso de los bailadores mientras ingerían bebidas espirituosas al ritmo de la música venezolana.
En Ribas la llora fue especial este año
Luego de efectuarse en La Victoria, por primera vez en la historia, una sesión especial del Concejo Municipal en honor a este singular baile, la parroquia Zuata, del municipio José Félix Ribas, se vistió de gala para conmemorar un año más de La Llora, protagonizando un acto sin precedentes que se realizó en los alrededores de la Plaza Bolívar, con la asistencia de más de tres mil personas, entre ellas el alcalde de Ribas Juan Carlos Sánchez, el secretario sectorial de Cultura del estado Aragua, Willian Hernández y el director municipal de Cultura, Danilo Flores.
Según pudo conocerse, la organización estuvo a cargo del colectivo cultural de Zuata, con la cooperación y apoyo del Alcalde de Ribas, contándose además con todo el respaldo del Gobernador de Aragua, Rafael Isea, en su afán por rescatar y enaltecer los valores propios de Aragua y en especial de la tierra de la juventud heroica.
Entre las actividades, que se prolongarán hasta el próximo 29 de noviembre, se llevó a cabo el V Encuentro Pedagógico Baile de La Llora Mora 2009”, una idea del profesor Jhon Goyo Useche, bailador por más de 30 años de la Llora y quien recibió un reconocimiento junto a la bailadora Robelys Hurtado.
La actividad contó con la presencia de unas 13 instituciones de educación especial, inicial, básica, diversificada, misiones, consejos comunales, comuna en construcción de La Mora y toda la comunidad de Ribas.
PANTALLA
Pieza por pieza
La Sambainina: Se baila con aires de joropo balseado, las parejas balsean enlazadas sin soltarse en medio de grandes giros con los brazos muy extendidos sin figuras coreográficas específicas; pero llenas de una gran plasticidad.
La Vaca: La mujer se coloca los dedos sobre la frente simulando los cachos, para embestir al hombre que la torea con un pañuelo rojo que funge de capote.
El Oso: Las parejas imitan el paso torpe del oso, mientras unas avanzan y otras retroceden. Cada pareja baila libremente, la mujer siempre al lado del hombre, dándose la espalda ocasionalmente.
La Chispa: La mujer baila con una mano en el cuello del hombre mientras éste la sujeta por la cintura y juntos imitan el paso vacilante de los borrachos. Las parejas no deben caerse.
El San Juan y la Magdalena: La mujer baila con las manos juntas en actitud de mística oración. El hombre la sigue con las manos abiertas y los brazos levantados por encima de la cabeza de su pareja. Ambos se desplazan casi sin pisar suelo, primero en hilera, conservando siempre el círculo, una vez hacia la izquierda y otra hacia la derecha. Luego el hombre se coloca al lado de la mujer y eleva su sombrero por encima de la cabeza de su pareja, sin tocarla.
El Palito: Es la parte más característica de La Llora. Las parejas se enlazan fuertemente, las mujeres sujetan al hombre por la cintura y éste se aferra al cuello de su pareja para sostenerse y evitar la caída; mientras giran en un loco torbellino. Luego, los hombres se meten zancadillas, las mujeres cuidan de que sus parejas no se caigan, aunque a veces el baile se hace tan bárbaro que también ellas van al suelo. Al final, el paso se tranca cuando las parejas se enlazan por la espalda y se amarran con los pies. El hombre tiene que ser hábil, malicioso y ágil para tumbar con zancadillas al contrario; y además para no caer en la trampa que le tienden. Esto se conoce con el nombre de “amague”.
AVANCES