Algunos importantes analistas y estudiosos de la
economía política en nuestros países han señalado los grandes
males que explicarían el fracaso económico de América Latina,
tanto cuando se aplicaron medidas de corte neoliberal, como cuando
se han aplicado fórmulas estatistas y populistas, a saber: 1)
Corporativismo, tratamiento dado a la persona individual, no como
tal, sino en tanto miembro de una casta , grupo, categoría o
asociación. 2) Privilegios discriminatorios, repartidos o negados
,según se pertenezca o no a una corporación. 3) Mercantilismo de
Estado, repartidor y árbitro supremo que da y quita. 4)
Transferencia de riqueza ascendente, desde los sectores más bajos y
humildes de la población a la cúspide privilegiada. 5) La Ley como
herramienta política al servicio de las corporaciones privilegiadas
y su parasitismo, del cual el Estado es instrumento.
En cada uno de estos males se produciría una
interrelación de factores culturales, por un lado, e
institucionales por otro que impiden la creación y distribución de
riqueza del modo más justo y equitativo. Estas serían las causas
del subdesarrollo que nos tiene sumidos en la pobreza.
Al igual que estos estudiosos identifican los
principios del fracaso de América Latina, también nos identifican
los principios para superar estos males: 1) Derechos concebidos de
modo general o universal y no como inherentes al hecho de pertenecer
a una determinada casta o grupo social. 2) Igualdad de derechos en
ausencia de privilegios discriminatorios. 3) Capitalismo popular y
de mercados en lugar de capitalismo de Estado. 4) Circulación de la
riqueza según los mismos medios y canales según los cuales ésta
se crea, que son los factores productivos y empresas en abierta
competencia de mercado. 5) Finalmente, Ley justa y no política, lo
cual consiste en legislación como principio de conducta justa, tal
y como ésta es efectivamente practicada voluntariamente y en paz.
No estaría demás prestarle atención a este
análisis y a estos consejos, ya que lo que conocemos como
Latinoamérica es la región del mundo en donde se hace la
asignación más desigual e injusta del ingreso. Tal vez haya que
ensayar una suerte de tercera vía económica que no sea ni
neoliberalismo salvaje ni estatismo salvaje. Esos supuestos remedios
han sido peores que la enfermedad.